Somos dueños de nuestro destino. Somos capitanes de nuestra alma. (Winston Churchill)
ENTRA EN TU MUNDO INTERIOR
Cuando percibimos lo que nos rodea, desde nuestro mundo interior, la existencia se llena de significado porque la vivimos como consecuencia del movimiento interno en el que cada uno de nosotros participa conscientemente. En cambio, si observamos el mundo sólo desde el exterior, desde su estado físico y material, se nos escapan muchas cosas maravillosas que sólo podemos percibir desde nuestro foro interno.
Desgraciadamente, nuestro mundo moderno se ha especializado en propiciar el materialismo como forma de vida, haciéndonos esclavos de toda clase de cosas materiales, haciéndonos creer que sin ellas no seremos felices. El consumismo ha confundido al ser humano, hasta el punto que crea, que a mayor consumo, mayor satisfacción y poder ante los demás. Pero el consumo, que está basado en cosas ajenas al mundo interno, nunca satisface la verdadera necesidad y existir humano.
Sólo produce un mayor deseo de consumir para llenar el vacío que dejan las cosas materiales, una vez se tienen.
Hemos perdido el sentido de la existencia dejando de lado "el ser" para vivir en "el tener". Y buscamos la felicidad en donde no está. Las cosas nunca podrán ocupar el lugar de nuestra conciencia, del alma, de lo
que somos en verdad. El verdadero ser humano es como un árbol, sólo que al revés. Sus raíces están enraizadas en las más altas esferas de la vida y su copa está abajo, en el mundo material, en donde se expresa como ramas, hojas y da flores y frutos.
Lo mismo que le sucede al árbol, cuando no recibe el alimento a través de sus raíces, las ramas y las hoja se debilitan y se marchitan y no podemos dar flores y frutos, sólo producimos hojas secas.
Así, sin base que nos sostenga, vamos sin rumbo creyendo que lo que buscamos está en el mundo material sin darnos cuenta que nos buscamos a nosotros mismos.
Buscamos el sabor de las cosas, ese algo imponderable que le da gozo a la existencia que sólo se haya en el espíritu y somos, precisamente nosotros, portadores del espíritu, los que le damos ese sabor a todas las cosas materiales.
Como nuestro mundo materialista y su economía de mercado necesita consumidores para poder permanecer vigente, los produce, utilizando toda la tecnología y el conocimiento moderno de la mente humana y sus procesos de percepción. Y el problema se agudiza porque estamos expuestos a un bombardeo de propaganda para convencernos de que la felicidad está en el tener. Y como no es verdad, cada día crece más y más la infelicidad en la poblacíón con su conocida secuela de enfermedades.
Ante cualquier problema que se nos presente, la mirada siempre es hacia adentro porque allí está nuestra fuerza y nuestro poder. Pero no esperes a que lleguen los problemas, comienza desde ya.
Toma tiempo para introducirte en ti mismo y quédate contigo por unos instantes. Promueve la mirada interna, todos los días, porque todos los días el árbol de tu vida tiene que alimentarse. Si tu base está adentro, en tu mundo interior,es desde ese lugar desde donde puedes enfrentar los retos que te presenta la existencia. La cuestión no es tener o no problemas, sino tener la fuerza de enfrentarlos y solucionarlos y cuando no es posible, poder vivir y lograr un grado de felicidad a pesar de los que pueda estar sucediendo.
Adentro de tí está todo lo que buscas. Porque te buscas a ti mismo. Sin esa sal, la vida no tiene sabor. Sin tu alma, sin tu espíritu, sin esa chispa divina que eres, ese rayo de sol que llegó a la Tierra para darle ese elemento imponderable que está en cada ser humano, nada tiene sentido.
La felicidad está en las cosas eternas, sublimes, bellas que son elementos que sólo el mundo interno posee. Cuando vives desde tu interior, ellas salen, como un manantial, y van aportando ese brillo especial a todo lo que ves y tocas y entonces, puedes disfrutar la existencia material porque el mundo interno le da vida, luz, belleza. El mundo interno le da significado a cada cosa de tu existencia y entonces la puedes disfrutar como nunca antes.
Practica relajación, meditación, yoga, tahichi, respiración profunda...Conócete en tu interior y estarás conociendo tu verdadera existencia, desde donde brota inagotable el manantial de la felicidad.